La Enchilada, una iniciativa agrícola de suceso

Sonia, una de mis clientes, apreciò la iniciativa de “La Enchilada”.
Tanto que decidiò escribir un articulo en el periodico “La Jornada”, donde ella contribuye. Esto nos ha dado mucha felicidad.

En artículos pasados hemos hablado de la nostalgia del inmigrante. De esa sensación de pérdida que se alimenta de la lejanía de todo lo que consideramos nuestro. Después de la separación de los seres queridos, la ausencia más sentida entre los mexicanos se relaciona con los productos agrícolas que aquí en Italia es imposible encontrar en el mercado. Algunos como aguacate, limón, tamarindo, coco, papaya, plátano macho y cilantro, logran serenar los antojos que asaltan al cerebro y al estómago, al encontrarse en hipermercados o en negocios de importación, provenientes de países como Perú, Irán, Brasil, Tailandia y hasta China. Son de imaginarse los precios que hay que pagar para preparar algun plato característico de nuestra cultura.

Y sin embargo, es un producto distintivo de la cocina mexicana el que nos falta para amalgamar los ingredientes, dar el sabor justo al platillo y encender la lengua. Chilli, nombre de orígen nahuatl otorgado a los pimientos picantes, son color, olor y sabor nuestro.

Puede ser que para algunos mexicanos apartados de sus tierras, el chile no sea más un elemento indispensable, al haber perdido el hábito de consumirlo hasta en los caramelos; incluso al momento de coronar algún antojito con salsa de verde o roja, algunos connacionales son atacados a su retorno a la propia tierra por la temible venganza de Moctezuma, cual falso extranjero. Pero para aquellos eternos aficionados a su picor, no existe pizza o spaghetti que no pueda acompañarse al menos con los chiles locales que si bien existen, son tan solo un premio de consolación. Los platillos mexicanos hoy tienen en Italia una esperanza.Las fiestas patrias han sido el mejor pretexto para cruzar el umbral de lo común; el reto los chiles en nogada y la oportunidad: La Enchilada, fracción de una empresa agrícola establecida en la región de Piemonte, Italia, a cargo de una mexicana con inciativa, Teodora Rodríguez Huesca, de Xalapa, Veracruz quien en 2012 inició a cultivar chiles serranos, habaneros y jalapeños después de constatar la dificultad de encontrar chiles frescos en el mercado italiano; la ausencia de intermediarios permitió así ofrecer precios accesibles al consumidor, en su mayoría paisano.

La empresa de familia para la que ella trabaja, fue establecida en los años sesenta y es una de las más importantes productoras de frijol rojo de la zona; por este mérito y por su producción de ganado bovino de primera, ha recibido varios reconocimientos como también ha sido protagonista de numerosos episodios televisivos de programas especializados. Teodora, quien estudió la carrera magisterial en la gloriosa escuela Normal Veracruzana Enrique C. Rebsamen de Xalapa, y tambien la Universidad Pedagógica, confiesa que hace 25 años no sabía nada de agricultura. Pero cuenta que a los tres días de casada con uno de los propietarios de la empresa agrícola, ya conducía un tractor. Ha amado esta actividad desde niña cuando junto con su hermano gemelo escapaba a los chilares a trabajar ante el descontento de su padre; por cada java recibían un boleto de color que cambiaban por dinero.

La decisión de cultivar productos mexicanos, lejos de ser improvisada requirió años de experimentación para llegar a los buenos resultados. Colocando las plantas de chile en invernaderos, ha logrado protegerlas del clima inclemente, sobre todo en invierno en que la temperatura puede bajar hasta los menos 10 grados bajo cero y aún en primavera, las precipitaciones y bajas temperaturas que llegan a presentarse hasta en el mes de abril y mayo, ponen en riesgo estos plantíos. Las serras permiten evitar enfermedades a la planta así como proporcionarles el calor necesario para su desarrollo y la preciosa producción de frutos. Los cuidados requieren minuciosidad y constancia, pues aspectos como la irrigación y eliminación de plantas dañosas para el cultivo son esenciales. En 2013 el protagonista de estos invernaderos ha sido el chile poblano, cultivado por vez primera ha tenido la demanda e impacto que inspiran a la propietaria a mirar hacia la próxima producción siempre mejorando. Además de los chiles, los tomatillos y su sabor tan único para nosotros mexicanos han crecido en sus tierras y se espera que también la jícama se deje saborear algun día si la plantación experimental prospera. Sin duda el apoyo familiar ha sido fundamental en los logros de La Enchilada, la colaboración de marido e hijos ha sido determinante para la producción y la colocación de los frutos a la venta, también mediante el uso de la red.

En suma, una unión de esfuerzos que habrán sido recompensados desde luego bajo el aspecto financiero, pero seguramente también con todos los mensajes de reconocimiento recibidos por tan fructosa labor y las pruebas gráficas publicadas en la página en internet de La Enchilada, que exhiben los platillos finales que tantas familias mexico-italianas han ralizado, compartido y dado a conocer, un verdadero goce de sabor que transporta al mexicano.

Fuente: La Jornada Veracruz